Antes de todo quería agradeceros las consultas que me estáis enviando. Gracias a ellas me resulta mucho más fácil escribir y es que a través de las preguntas es como mejor llegan las respuestas. Siempre que me permitáis compartirlas intentaré responderlas en mis posts para que todos podamos beneficiarnos de ellas.

Comenzaremos con la interesante consulta de nuestra amiga Julia que dice así:

Me encanta lo que dices sobre la felicidad incondicional, es algo que llevo tiempo intentando pero me sigue costando. He estado enamorada durante más de cinco años de un hombre que me ha hecho la vida imposible, afortunadamente nunca me puso una mano encima pero era muy celoso, controlador y manipulador. Le gustaba jugar con mis sentimientos,  podía ser el más dulce y cariñoso y de repente sin razón aparente frío y distante. Le encantaba provocarme para que tuviéramos grandes broncas y luego arreglarlo con sexo apasionado. Ese juego me tuvo enganchada mucho tiempo, pero cada vez le gustaba jugar más duro y parecía que disfrutaba haciéndome sufrir hasta llegar a proponerme cosas humillantes y ponerme los cuernos delante de mi cara.  Por fin pude decir basta y dejarle aunque me he quedado bastante tocada, con la autoestima por los suelos y llena de rencor hacia ese hombre que jugó conmigo sin pudor durante tanto tiempo. De veras intento salir para adelante y ser feliz con lo que me toca vivir, tanto sola como con pareja, pero siento que me falta algo y no he logrado quitarme a esta persona de la cabeza. De momento no he podido rehacer mi vida en el amor y de eso ya hace tres años. He conocido a algún hombre encantador  pero no me he atrevido a llegar a más por miedo a que se convierta en un lobo con piel de cordero. A veces pienso que quizás es mejor quedarse sola pero al menos tranquila. Pero por otro lado, quiero pensar que no todos los hombres son así, tengo amigas que están felizmente casadas o eso es lo que me dicen. A lo mejor es que es demasiado pronto para intentarlo, pero veo que me voy haciendo mayor y que cada vez se me hace más complicado. Y por otro lado pienso que a lo mejor estoy predestinada a atraer a este tipo de hombres crueles a mi vida… ¿Cómo puedo cambiar eso si es que puedo?¿Cómo puedo  dejar atrás mi pasado para poder cambiar mi futuro?

 

Muchas gracias, Julia, por compartir tu historia y dejarnos aprender de tu experiencia. Primero felicitarte por tus primeros pasos para salir adelante, esos son los más difíciles y ya lo has conseguido. Ahora permítete ir a tu ritmo y ves avanzando al paso que te sientas cómoda. Para poder abrir de nuevo tu corazón es imprescindible que cortes ese cordón invisible que te sigue manteniendo unida a tu ex-pareja.

 

La manera más eficaz de cortar ataduras dolorosas con personas del pasado es a través del perdón.

 

Al principio puede resultar complicado, incluso parecer imposible, especialmente si las heridas que te ha ocasionado la otra persona han sido muy profundas. Pero sólo perdonando  y perdonándonos es como conseguimos  la verdadera calma interior. Cuando tienes el corazón lleno de rencor y resentimiento sigues atad@ al pasado, es una fuerte cadena de acero de la que no puedes liberarte luchando, más peleas más te aprieta.

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Cuando te dices “pero, es que no puedo perdonarle”, “¿Cómo voy a perdonarle con lo que me ha hecho”, “no se merece que le perdone”  lo que estás haciendo realmente es cerrar  tu corazón a cal y canto. Y si no lo abres pronto, no se ventila, el ambiente se vicia y se agria su contenido. Cuando perdonas, dejas que entre la brisa fresca, se airea tu hogar interior y se lleva los malos olores del rencor.

No tienes porque perdonar para liberar al otro y dejarlo impune, lo importante es que a quién realmente liberas es a ti mism@. Para perdonar a alguien no es necesario que se lo comuniques, ni  que le des un abrazo, ni una palmadita en la espalda ni un beso  de “aquí no ha pasado nada”. Lo perdonas dentro de ti, en tu íntimo tribunal donde eres juez, víctima y acusado. Sí también eres el acusado, aunque te parezca una contradicción, ese imputado no es más que un personaje que representa un aspecto de ti.

Como te he dicho antes, esto no se puede hacer con prisas, cada uno tiene que recorrer el camino del perdón a su paso, liberando miguitas de dolor por si te arrepientes y te da por volver a la guarida del resentimiento. Unos pueden soltar todo el peso de golpe, echar a correr y llegar rápido a la ciudad de La Libertad. Pero otros cargan muchos sacos de pan rancio encima  y eso claro les hace ir más lentos. Pero si se lo proponen, si cumplen con sus compromisos de liberación, continuarán a pesar de las dificultades, y a medida que avancen se sentirán cada vez más liger@s. Para esos intrépidos que quieran liberarse aquí tenéis el mapa del tesoro,  con el detalle del recorrido por:

 

las etapas del camino del perdón

 

¡Ánimo mis valientes!

camino del perdon

Primera etapa: Renuncia a la culpa:

La culpa es una palabra que para mí se podría borrar del diccionario ahora mismo, zaaaassss, fuera, de un plumazo, porque es de esas palabras que hacen más daño que bien. ¿Te has preguntado alguna vez para qué sirve realmente la culpa? Desde mi humilde opinión la culpa sirve sólo para dos cosas:

  • Para echársela a los demás (cuando responsabilizas a otros de tus males  como si tú no tuvieras ningún poder de decisión sobre tu vida).
  • Para martirizarse uno mismo (cuando te echas la culpa de todos los males del mundo, propios y ajenos).

Ya sé, ya sé lo que estás pensando “Y qué pasa con los criminales, violadores, asesinos, etc…” El aplicar medidas de protección como la encarcelación para prevenir la repetición de futuros delitos y crímenes y poder convivir en sociedad es una cosa muy diferente a la culpa de la que estamos hablando. Me refiero a la culpa que impone el que se cree que tiene toda la verdad absoluta para juzgar y decidir quién es malo y por lo tanto se merece un castigo, recibir mil latigazos y arder en el infierno.

Si ya decía Jesús “Que tire la primera piedra quien esté libre de pecados…”. A ver ¿quién es el guapo que la lanza?

http://creativecommons.org/licenses/by/2.5/

Pregúntate y respóndete sinceramente:

  • ¿De verdad crees que todo el daño que te han hecho otras personas a lo largo de tu vida era simplemente porque querían perjudicarte?
  • ¿Has intentado ponerte en sus zapatos? ¿Has tratado de averiguar qué les ha ocurrido a esas personas para llegar a hacer lo que hacen?
  • ¿Qué nivel de conciencia tenían? ¿actuaban con conocimiento o desde la ignorancia? ¿desde la cordura o el trastorno mental o emocional?
  • ¿El castigo o la venganza fomentan el cambio positivo o por lo contrario generan más odio y rabia?

No es cuestión de defender a nadie, hay cosas terribles que son injustificables. Pero ¿qué mayor castigo pueden sufrir estas personas que vivir separadas de su esencia? Aunque por fuera nos parezca que puedan ser felices, y hasta vivan en palacios dorados, realmente están ardiendo en su íntimo infierno interior. Ni siquiera el psicópata puede ser verdaderamente feliz desconectado de su propio corazón.

Y para aquellos con mente abierta, aviso a navegantes: ¿Y quién sabe si estas criaturas en lugar de demonios son ángeles que han venido a sacrificarse haciendo el papel de verdugos para que el resto pudiéramos aprender lo que veníamos a aprender? ¿Quién se acuerda de los pactos que firmaron nuestras almas antes de venir a esta vida que venimos a experimentar? (No me pongas esa cara tan rara, quédate con lo que te resuene, lo demás puedas echarlo a la papelera de reciclaje ¿entendido?)

Sigamos con la primera etapa de nuestro camino, ¿y eso de echarnos la culpa de todo a nosotros mismos? Eso sí que es inteligente y útil de narices. Es lo mismo que encender la cerilla tirarla a un montón de diarios y cerrar la puerta contigo dentro. Abrasándote en tu penitencia al ritmo  que te flagelas con el látigo del lamento, mientras la voz de tu crítico interior retumba con su risa maléfica, reprochándote lo desastre que eres.

No te fustigues si en un momento de tu vida no supiste protegerte de alguien que te hizo daño de cualquier manera, física o verbalmente. No eras tont@ o endeble porque dejaste que arrollaran tus  frágiles límites. Las personas que se quedan atrapadas en situaciones análogas a la de Julia no son idiotas que no ven la realidad, sino que hasta que consiguen despertar, están funcionando bajo un programa de sumisión a cambio de “aceptación/amor”. Un patrón de comportamiento que te va debilitando y anulando más y más mientras te consumes en la humillación, la vergüenza y la falta de autoestima. Somos capaces de todo esto y mucho más antes que asumir la responsabilidad sobre nuestras vidas.

 

 

Segunda etapa: La responsabilidad es la puerta de la libertad

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¿Eres de esas personas que se resignan no tener control sobre sus vidas? ¿De verdad crees que no puedes hacer nada para cambiar tus circunstancias? ¿Te consideras un ser desvalido que depende de otros y que es incapaz de tomar decisiones? ¿Cierras los ojos y entregas la llave de tu vida a los demás, al destino, al azar, a la suerte o la fatalidad? ¿De veras crees que las cartas del Tarot van a predecir tu futuro sin que puedas hacer nada para cambiarlo?

Ja!! Perdona que me ría, pero eso será verdad sólo si tú crees que es verdad. Hasta ahí llega tu enorme poder, es tu decisión asumirlo o dárselo al destino, a tu amante, al jefe o al vecino y dejarte manipular como una marioneta.

Querida Julia, ¿sigues ahí? sabes que aunque te hable sin remilgos lo hago desde el más puro amor, solo intento despertar a la diosa que hay en ti y si para ello tengo que zarandearte con cariño lo haré porque sé que eres fuerte.

Sigo… Nadie te obligó a punta de pistola a permanecer al lado de este hombre y a ser su juguete durante esos años, ¿o sí? ¿Para qué esperaste hasta que la luna de miel se volviera de hiel? ¿para qué dejaste pasar las señales de humo y fuego que te avisaban del peligro?¿De veras esperabas que cambiara? ¿Estabas atada de pies y manos o podías haber cogido la puerta hace tiempo?

Te repito no te culpes por ello, pero el no ser culpables no nos impide ser responsables de lo que nos sucede y de cómo nos afecta. Sólo tú puedes dejar claro a los demás cómo permites que te traten, qué es lo que te mereces y por donde no estás dispuest@ a pasar. Eres tú y  solo tú quien te puede defender y proteger, marcar la ralla y dejar claro que de ahí no se pasa. Y si no lo hiciste en ese momento, no pasa nada, el pasado se queda en el pasado, solo permanece a tu lado si tú se lo permites.

Tercera etapa: Aprendo, comprendo, me libero

Siguiendo con Julia: ¿Te has preguntado qué puedes aprender de esta experiencia? ¿Qué es lo que te estaba mostrando aquella persona? Nuestro mundo exterior es un reflejo de lo que pasa dentro de nosotros. ¿Cómo te tratas a ti misma? Escucha la vocecilla de tu cabeza, esa que no para de hablarte, ¿qué te dice? ¿Eres su reina o su esclava?

Por Gabriman-https://www.flickr.com/photos/gabriman/7932477754/

Por Gabriman-https://www.flickr.com/photos/gabriman/7932477754/

Cuando uno no se quiere lo suficiente, suele tratarse a si mismo como su peor enemigo, martirizándose por cualquier fallo, por no ser suficiente… Y cuando esto ocurre empiezan a aparecer personas a tu alrededor que te van a reflejar eso: tu pareja, tu jefe, alguien de tu familia, ese cliente déspota y desagradable… Y los que más te hacen de espejo son las personas más cercanas. ¿Te ha pasado algo parecido anteriormente con otra pareja? ¿Qué tipo de relación tenían tus padres?

Aunque nuestras experiencias nos parezcan únicas no son más que nuevas versiones de una misma antigua película, solo cambiamos personajes y escenarios pero ¿por qué siempre te toca hacer el papel de víctima? ¿Reconoces algún patrón que se repite a lo largo de tu vida en el amor o en cualquier otra área? Por eso es tan importante primero ver antes qué es lo que ocurre en nuestro interior. Eso no quiere decir que no actuemos fuera, pero si no miramos antes dentro, seguiremos luchando contra fantasmas y molinos de viento.

Aunque nuestro pasado tiene influencia en nuestro presente, en cómo nos compartamos, cómo interpretamos las cosas y vemos el mundo y la vida, esto no implica que nos pueda seguir dirigiendo ni afectando. No tenemos que seguir proyectando nuestro pasado hacia delante, podemos dejarlo atrás sin remordimientos y sin resquemor, sino más bien con agradecimiento por lo que nos ha enseñado, por lo que hemos superado y que nos ha hecho más fuertes. Ésta es la manera de ir a mejor, de lo contrario si no comprendemos lo que nos estaba mostrando esa experiencia y en lugar de preguntarnos “para qué ocurrió aquello” seguimos repitiendo “por qué a mí” no saldremos de la cárcel del victimismo y seguiremos rodando escenas futuras que nos mostrarán la misma lección a superar.

Cuando comprendemos, nos desprogramamos, dejamos de reaccionar automáticamente a lo que nos sucede y empezamos a responder de forma distinta. Entonces el pasado deja de ser una pesada losa sobre nuestras  espaldas y se convierte en una linterna que nos ayuda a ver con más claridad nuestro presente. En cuanto te liberas de esas experiencias del pasado que te paralizan, y se abre ante ti un enorme abanico de posibilidades.

Cuando comprendemos lo que nos enseña el pasado, nos damos cuenta de lo que estábamos atrayendo a nuestra vida de manera inconsciente. Entonces automáticamente elevas tu conciencia y por lo tanto tu vibración energética y eso hace que atraigas cada vez algo más parecido a lo que realmente quieres en tu  vida. Por eso, Julia, no te preocupes, a medida que vayas avanzando en el camino del perdón y comprendas su enseñanza, te irás aproximando más rápidamente a esa relación que deseas. Ya estás empezando a emitir una nueva señal que atraerá a hombres deseosos de respetarte y amarte como te mereces.

Conclusiones:

El perdón y la aceptación son los dos mayores bálsamos para curar las heridas. Cuando aceptamos nuestro pasado y le agradecemos lo que nos ha enseñado, nos quitamos las cadenas, dejamos de amputarnos las alas, crecemos y nos lanzamos a volar.

 

y tú …¿con qué te gustaría cortar definitivamente para liberarte de una vez por todas?

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