Otra vez estamos por aquí, y hoy tenemos la interesante consulta de nuestro amigo Francisco:

Me gustaría que escribieses un post sobre las típicas preguntas existenciales que muchas personas se hacen en algún momento de su vida…cual es el sentido de mi vida, cual es la razón por la que vine de viaje a este mundo, cual es mi misión….qué hacer cuando no encuentras respuesta a esas preguntas y te sientes cansado y desanimado porque te gustaría vivir de una forma diferente, hacer algo que le de sentido a tu vida y todo sigue igual y terminas con ganas de abandonarte, de no seguir luchando, de dejarte arrastrar por la corriente de la vida a ver a donde te lleva. Por lo menos queda el consuelo de que no vas a vivir toda la vida en este viaje y esperas no llegar a viejo, en general no tengo ningun problema, solo que no me gusta la vida que tengo y no se como cambiarla o si sé y no me atrevo. 

 

Gracias Francisco por tu petición, la verdad que lo que comentas es algo tan profundo y denso que no voy a poder responderlo en un solo post, pero ya te digo que las cuestiones existenciales van a ser un tema recurrente en este blog. De los temas que comentas voy a empezar con la misión o propósito en la vida, que es un asunto que me fascina y que por cuya importancia decidí dedicarme al coaching, para ayudar a las personas a encontrar su propósito, llevarlo a cabo y así disfrutar de una vida intensa y bien aprovechada.

Muchos cuando intentan mirar hacia adelante ven una niebla espesa, les cuesta ilusionarse con algo, se agobian o les entra una pereza intensa de imaginar el futuro. Entonces deciden continuar en piloto automático, sin cuestionarse lo que realmente quieren y hacen lo que creen que la sociedad, la familia, los demás, esperan de ellos: pues lo siguiente será casarse, tener hijos, cambiarse el coche, que me suban el sueldo, un trabajo que me permita vivir, etc. digo yo que eso me hará feliz. Y viven la rutina de su vida sin plantearse realmente lo que quieren porque en los pocos momentos en que lo han hecho les ha entrado vértigo.

Porque hay demasiadas personas que van a tientas por la vida, medio dormidas, tratando de sobrevivir la jornada de trabajo para volver a casa y enchufarse al televisor. Y cuando esto se vuelve tu día a día, es momento de preguntarse qué estás haciendo realmente con tu vida.¿Estás emocionado por las cosas que haces?¿Tu vida te da satisfacción?¿tiene sentido? o vas a la deriva dejándote llevar por las circunstancias?Si no te gustan las respuestas, es momento de que algo cambie.

Para empezar a hablar del propósito de la vida, primero vamos a decir lo que no es, más que nada para no confundirnos.Hoy vamos a derrumbar estos 6 mitos sobre el propósito de la vida:

 

Mito número 1: No sé cuál es mi propósito

Mucha gente dice que todavía no ha encontrado su propósito, pero eso no es cierto, es la manera disfrazada de decir “no me voy a dar permiso para hacer lo que realmente quiero”. Todos sabemos secretamente lo que queremos hacer, pero nos da miedo intentarlo por lo que nos inventamos mil excusas para quedarnos quietos y lo único que intentamos en acomodarnos en  nuestra impotencia y frustración.

Que si yo no valgo para esto, no voy a poder, no tengo ni idea de cómo hacerlo, no me voy a poder ganar la vida con esto, mi familia no lo aprobará, hay gente mucho mejor que yo… Cada una de estas perspectivas te dan una visión muy sesgada de tu realidad: No te limites por tu falta de títulos, habilidades o experiencia, siempre puedes aprender lo que necesites saber, no eres demasiado viejo, ni estás demasiado ocupado, y cuando estudias algo de tu interés, lo aprendes mucho más rápida y cómodamente. Además es fácil comprobar que ya hay gente en el mundo, ahora mismo, que están ganando dinero haciendo lo que a ti te gusta.

Encontrar y perseguir tu propósito o pasión no es un lujo de unos pocos, lo único que hace falta es coraje para enfrentarte a tus miedos limitantes y demostrarte tu potencial.

Si uno quiere puede encontrar mil ejemplos de historias de superación, de personas con muchos menos recursos que uno, algunos con limitaciones físicas o intelectuales y que con lo único con lo que contaban era con su pasión y su determinación para aprender, para cometer errores y para seguir adelante a pesar de que les cerraran multitud de puertas. No hay nada imposible, y como ya hemos dicho si no podemos cumplir nuestro sueño o propósito de una manera podemos hacerlo de otra, fluyendo con las oportunidades y si no creándolas.

¿Quieres seguir viviendo encerrado en la comodidad de tu pecera o quieres salir a explorar fuera de tus límites y empezar a fluir con el mar de oportunidades?

 

Muchas veces asociamos el propósito de vida con nuestra profesión aunque uno puede encontrar el propósito de su vida en algo con lo que no se gane la vida como poner sus valores al servicio de los demás a través de alguna actividad de voluntariado, ser padre o madre, hacer algo creativo simplemente por el gusto de crear, crecer espiritualmente, mejorar como persona…

Hasta las circunstancias más terribles, como un accidente, sobrevivir a un desastre, una grave enfermedad… pueden ser los detonantes que nos abran los ojos de cómo podemos llevar a cabo nuestro propósito. Por ejemplo, muchos de nosotros hemos decidido compartir nuestro aprendizaje con otros para mostrar que se puede salir del pozo más hondo. Hasta de nuestras miserias más grandes podemos sacar tesoros que sirvan de inspiración propia y ajena, porque el mejor camino que puedes mostrar es el que ya has transitado. Por eso es muy importante que en cada tropezón que te des en la vida busques lo antes posible el regalo de crecimiento que te aguarda.

 

Mito número 2: Hasta que no encuentres tu propósito no alcanzarás la felicidad

Este es otro gran error y no me cansaré de repetirlo: Nada ni nadie, ni ninguna actividad te van a dar la felicidad; más bien al contrario, cuando consigas esa felicidad interna (de agradecimiento de estar vivo y de sacar a relucir a tu verdadero ser) entonces empezarás a atraer todas esas cosas, personas y actividades que vibran a esa misma frecuencia de felicidad.

Seamos honestos con nosotros mismos, cuando preguntamos sobre nuestro verdadero propósito,  no nos referimos a esa actividad concreta que se supone que venimos a hacer, sino lo que queremos realmente es encontrarnos a nosotros mismos, a nuestro verdadero yo, y dejarle expresarse y experimentar libremente. Y para eso es imprescindible bucear en nuestra propia sombra para liberarnos de las ataduras del personaje que creamos para venir a este mundo. Esto requiere observación de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, emociones y modos de actuar para poder desidentificarnos de lo que en su momento creamos para adaptarnos y que ya no nos sirve y así dejar paso para se exprese nuestra autenticidad.

 

 

Aunque se dice que nadie es imprescindible, yo te digo que no hay nada ni nadie prescindible en este mundo, todo está colocado aquí por una razón, todo tiene su utilidad, su para qué. Por muy pequeño e insignificante que te veas tienes mucho que aportar, cada uno de nosotros tenemos esa forma única de ver las cosas y de brillar, cuando te conectas con tu verdadero ser y le dejas expresarse, esa chispa de luz se vuelve en una llama bien potente.

 

Mito número 3: Abandona todo para perseguir tu sueño

Cuando uno por fin sabe lo que quiere hacer, no es cuestión de dejarlo todo y probar suerte. A veces la vida te da esa oportunidad y más hoy en día gracias a la crisis, pero lo suyo es empezar poco a poco pero empezar ya, aunque en este mismo momento no puedas ver cómo será.

Cuando tu propósito está ligado a lo que te quieres dedicar profesionalmente, y te das cuenta que eso no lo puedes hacer en tu actual trabajo, no tienes porque dejarlo de manera drástica. Puedes empezar dedicando un par o tres de horas a la semana haciendo lo que te gusta y a medida que vas poniendo tu energía en esto, a medida que vayas dando pasitos, verás como irán llegando cada vez más oportunidades que alimentarán tu propósito, hasta que llegará un momento en el que puedas dedicarte a ello a tiempo completo.

 

 

 

Mito número 4: Tu propósito es servir a los demás

 

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Aunque parezca paradójico, realmente llevar a cabo tu propósito debe ser algo muy egoísta, tienes que hacerlo pensando exclusivamente en ti, sin tener en cuenta las demandas del mercado ni las opiniones de los demás, sólo pon tu intención en disfrutar realmente de lo que haces, y el Universo te traerá el público que aprecie tu arte.

 

Haz como la abeja que va volando de flor en flor para deleitarse con los diferentes néctares,mientras que sin darse cuenta hace la gran labor de polinizar y luego además nos regala su rica miel.

 

Mito número 5: El propósito de tu vida es un contrato con el universo

¿Acaso crees que la vida es una búsqueda de ese Santo Grial llamado propósito cuya recompensa es la felicidad y cuyo castigo si no lo alcanzas es vivir una vida mediocre o incluso miserable?

Abre los ojos, no existe ningún maldito contrato por el que estés obligad@ a hacer nada en esta vida. Tranquil@, no habrá juicio final ni nadie esperándote al final del túnel con la cartilla pidiéndote cuentas de lo que has hecho y lo que no… Bueno, sí que habrá alguien,TÚ, que te preguntarás si esta vida ha valido la pena ser vivida, te quedará el arrepentimiento de no haber hecho algo que realmente querías por miedo o si por el contrario la tranquilidad de al menos haberlo intentado.

 

Una cosa es que tu alma venga con una intención de aprender o experimentar algo a esta vida y otra muy diferente es que tenga que hacerlo. ¿Si no para qué narices existe nuestro famoso libre albedrío? Si nos da la real gana, somos libres de decidir recorrer el camino del sufrimiento y convertirnos en el protagonista de nuestra telenovela particular toda nuestra vida. O bien, podemos hacer otra cosa…

 

Mito número 6: El propósito de tu alma es único y cada alma tiene un propósito diferente

Antes te he dicho que eres especial y único, y siento si te decepciono al decirte que realmente todos tenemos el mismo propósito en la vida, experimentar la alegría (del latín alicer o alecris, que significa “vivo y animado”). Pero claro esto dicho así, experimentar la alegría, suena muy genérico.

Y cada uno de nosotros tiene una manera muy particular de experimentar esa alegría. Para unos la manera concreta de hacerlo puede ser ayudando a recuperar la salud a otros, cuidando o educando a niños, inventando, teniendo éxito, creando arte, compartiendo desde el amor…

 

 

Pero incluso uno puede hacer esas cosas de muchas maneras diferentes, por ejemplo puedes ayudar a otros a recuperar su salud como médico, o como terapeuta… y toda la diversidad de especialidades; puedes educar y cuidar a niños trabajando como maestro en una guardería o en un colegio, teniendo hijos propios o adoptándolos; puedes inventar nuevas tecnologías, nuevas ideas, estrategias; puedes crear diferentes tipos de arte como la pintura, la escritura, escultura, música…

Es un error tratar de encontrar ese único propósito de tu vida, como si hubieras nacido con una habilidad específica que necesita ser expresada, en lugar de ello, la clave es encontrar el estado en el que te sientes fluyendo, el tiempo se desvanece, la creación fluye fácilmente, no necesitas nada ni a nadie, simplemente estás disfrutando de ti mismo.

Tu propósito es sentir tu pasión.

Los humanos no tenemos porque ser seres “unipasionales”, porque si nos centramos en una sola pasión dejamos de lado otras pasiones en las que podríamos disfrutar y florecer, y ¿no hay mejor manera de vivir la vida que no sea apasionadamente?

Muchas veces queremos alcanzar nuestro propósito a través de una profesión, pero resulta que nos hace infelices, y todo porque la escogimos siguiendo los consejos de alguien bienintencionado, porque era lo que hacía tu padre, tu abuelo, porque es una profesión de futuro, que tiene muchas salidas, está bien pagada… cualquier cosa, en vez de escucharnos a nosotros mismos.

Como has visto el propósito de tu alma es muy genérico y tienes mil maneras de experimentarlo, por lo tanto, no hay excusas a la hora de decir que algo te impide alcanzarlo, porque si no lo haces de una manera puedes hacerlo de otra, sólo tienes que cambiar el envase en el que viertas el contenido de tu pasión.

 

Conclusiones

Lo imprescindible cuando quieres tener una vida con sentido y propósito es atreverte a vivirla. A salirte de tu jaula de almohadones y estar dispuesto a tomar decisiones por ti mism@, a correr ciertos riesgos y a cometer errores. A que otros te llamen loc@ y te critiquen. A los que están metidos en el ganado de zombies les suele molestar que alguien tenga la iniciativa de liberarse, les hace darse de cuenta de su propia situación y eso les frustra porque ellos no se ven con fuerzas de cambiar, o simplemente no lo comprenden y con su buena intención de protegerte te avisan de los horribles peligros que te acechan allí fuera, en el mar de las oportunidades.

 

Bueno, ahora llega lo mejor, tu turno:

¿Ya sabes cuál es el propósito de tu vida?¿Hay algo que te impide llevarlo a cabo?

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