Ya está aquí la segunda entrega sobre el maravilloso tema de la compasión. En el anterior artículo vimos los beneficios de practicar la compasión. En esta ocasión vamos a descubrir cómo activarla de manera consciente. Y también vamos a ver como la energía de compasión nos protege contra nuestro peor enemigo, nosotros mismos.

Puede que consideres que ya eres una persona muy compasiva, pero si en lugar de cargarte de energía, te la quita, estás gestionando mal tu compasión. Si es así siento decepcionarte pero no estás activando realmente la energía de compasión, sino otra cosa.

Lo que no es la compasión

La compasión no es mirar al otro por encima del hombro ni con pena. Es querer ver quién es realmente, su luz y su sombra. Y aceptarlo, respetarlo y honrarlo. Es la capacidad de apreciar en esa persona al dios perfecto y al ser humano imperfecto que conviven dentro de ella.

La empatía mal gestionada nos lleva a la pena, nos identificamos con el dolor del otro, nos baja la vibración y desde allí no podemos ayudarle. La forma más noble, sanadora y efectiva de empatía es la compasión.

Cómo activar la energía de compasión

La compasión es algo natural en nosotros.  La traemos de fábrica. El problema es que nos hemos quedado tan atrapados en la mente de separación, que nos gobiernan los programas de crítica, miedo e incomprensión. Lo único que tenemos que hacer es recuperar la conexión con ella y cultivarla para que crezca en nosotros.

Para conectarnos con la energía de compasión, como con la mayoría de las energías más elevadas, hemos de dejar de analizar la situación desde nuestra mente racional y permitirnos sentir la verdad desde el corazón. Desde el sentir es como nos enchufamos a nuestro conocimiento profundo.

Lo ideal sería que siempre pudiéramos estar vibrando en esa energía de compasión, pero como la mayor parte del tiempo estamos en nuestra mente, eso no es posible. Por eso muchas veces hemos de activar la energía de compasión consciente y deliberadamente. Ojo, no digo que dejemos de lado totalmente la mente racional. La necesitamos para los aspectos prácticos de la vida.

Pero a la hora de observar las cosas desde una perspectiva más amplia, la mente racional se nos queda corta. El entendimiento lógico está programado para juzgar según el conocimiento que tiene y escoger un sólo punto de vista al que se aferra como la única verdad. Por eso, desde ahí es muy difícil que seamos capaces de salirnos de nosotros y meternos en la piel del otro para comprenderlo desde la compasión.

Mi manera de activar la energía de compasión

Normalmente la energía de compasión está muy activa en mí, pero cuando me despisto y estoy demasiado mental tengo que reactivarla conscientemente. Voy a compartir contigo mi manera particular de activar la energía de compasión. Lo suele hacer especialmente antes de iniciar mis sesiones con clientes. Ésto me permite estar en una vibración alta y poder comprender la situación de la otra persona desde una perspectiva más amplia. A la vez le estoy transmitiendo esa energía sanadora para que se eleve también su vibración y reciba la claridad y la fuerza que necesita. Aquí tienes dos formas de hacerlo:

 

  • Forma 1: Sintiéndola en mi cuerpo:

Cuando me quiero conectar con la vibración de la compasión me concentro en mi pecho y empiezo a sentir como se expande. Es algo que lo sientes, no lo puedes activar mentalmente. Además de la expansión, siento como se activan las palmas de mis manos, empiezan a calentarse y percibo la energía vibrando en ellas. Esta manera de sentirla es muy personal, cada uno lo hace a su manera. Observa cómo lo sientes tú en tu cuerpo.

 

  • Forma 2: Conectando con un símbolo de compasión:

En ocasiones, la amplifico conectando con algo que simbolice para mí la compasión, Ejemplos de símbolos de la compasión pueden ser la diosa de la compasión Guan Yin, Jesús, el Budha, la madre Teresa de Calcuta …Encuentra el símbolo que mejor funcione para ti. Los símbolos son muy potentes a la hora de activar energías.

 

El escudo de protección de la compasión

Hemos de reforzar el escudo de protección de la compasión, cultivándola para que se estabilice en nosotros. Ésto es importante porque como ya comenté en este otro artículo, cuando interactuamos con una persona que está en una vibración más baja, tenemos que mantenernos muy estables en nuestra vibración. De esta manera evitamos que nos baje y tengamos la sensación de que nos han robado la energía o nos han atacado, Para eso, hemos de alimentar más los pensamientos de amor y aceptación y no los de crítica o pena.

Hay tres tipos de situaciones en las que conviene activar esa energía conscientemente para evitar que nuestra mente de separación nos meta en problemas:

  • Cuando nos juzgamos a nosotros mismos
  • En los conflictos con otras personas
  • Ante alguien que sufre

Cuando nos juzgamos a nosotros mismos

Es importante activar la energía de autocompasión cuando estamos sufriendo, cuando nos sentimos culpables porque hemos cometido algún error o cuando no nos gusta nuestra actitud, pero no podemos evitarlo. En definitiva, hemos de hacerlo cuando sintamos que no estamos siendo la mejor versión de nosotros mismos. Autocompasión es ser compasivo con uno mismo.

 

Autocompasión no es autopena:

Aunque muchas personas utilizan el término de autocompasión para hablar del victimismo, aquí nos referimos a otra cosa muy diferente. No estamos apoyando caer en la justificación ni en regodearse en la propia miseria, mientras uno se revuelca llorando en el fango de sus desdichas. No es estar lamiéndote contínuamente las heridas y echando la culpa a los otros. Tampoco es estar mostrando tus cicatrices a todos para que vean lo mucho que has sufrido. No sé si me invento el término pero para mí eso es autopena.

Autocompasión es mirarnos a nosotros mismos desde la aceptación de nuestro dolor. Es aceptar que hemos bajado nuestro nivel de conciencia y nos hemos desconectado de quién somos realmente de manera temporal. Y es cuando lo aceptamos compasivamente cuando lo podemos empezar a cambiar.

 

Cómo activar la autocompasión

Una de las maneras de empezar a activar la autocompasión es empezar a tratarte como tratas a tu mejor amigo. O aún mejor, como tratas a alguien que quieres incondicionalmente, que despierta en ti tal ternura que no puedes enfadarte con él o ella y al que perdonas todo.

 

Cuida de tu niño herido

Una de las maneras de activarla es a través de conectar con tu niño interior. Me he dado cuenta de que hay muchas personas que están totalmente desconectadas de su niño interior. Suelen ser personas muy autoexigentes, que se maltratan mucho. Algunas se han desconectados de sus sentimientos para no padecer el sufrimiento de su niño interior.

Conectar con tu niño herido es empezar a percibir esa parte de ti más vulnerable, que sigue llorando por los mismos problemas que tenías cuando eras pequeño y en el que siguen vivos los mismos miedos del pasado. Al visualizarte como tu niño interior puedes ser más compasivo. Porque al verlo así, con ese aspecto tan vulnerable e inocente te sale el instinto de protección. Te cuesta más ser bruto, es que no te sale hablarle mal, por nada del mundo le harías daño.

Puedes coger una foto de cuando eras pequeño, entre 2 y 5 años y ponerla en algún lugar visible para empezar a observarle e interactuar con él. Salúdale, pregúntale como está. Dile que le quieres, que siempre estarás ahí para protegerlo y cuidarlo. Recuérdate y recuérdale que es lo más importante para ti. Porque esa pequeña criatura, también guarda tus mayores tesoros, tu creatividad, tus dones naturales. Es la parte de ti más pura que sigue conectada con tu verdadero ser. Así que tu niño interior no es algo solamente vulnerable también es algo sagrado y muy poderoso en ti.

 

Si te cuesta conectar directamente con tu niño interior

Ya he comentado que hay personas que tienen un bloqueo grande con su niño interior. Lo observo cuando por ejemplo en una ECI (Exploración Consciente del Interior de la persona) conectan con su niño o niña y no sienten nada al mirarlos, como si miraran a una pared. Ni se inmutan al ver su expresión inocente, nada, fríos como el hielo. Otros sienten rechazo hacia su niño, o les da hasta miedo, como si fuera uno de esos niños de película de terror.

Si te cuesta conectar con tu niño, con la foto de cuando eras pequeño, o tu imagen infantil no te dice nada, conecta con algún otro niño, sobrino, tu hijo … Alguien que te inspire esos sentimientos de protección, de amor incondicional, de aceptación.

También puede ser un perrito, un gatito, lo que a ti te ponga tierno o tierna. Ese cachorrito que después de hacer una trastada, como destrozar todo el rollo de papel del water y dejarlo esparcido por toda la casa, te mira con esos ojitos tristones e inocentes como diciéndote no he podido evitarlo… Le regañas un poco pero enseguida ya te lo estás comiendo a besos.

Sabes que no lo hace por maldad, lo hace por desconocimiento. Si está nervioso o tiene una rabieta es porque las emociones le han superado y no sabe cómo gestionarlas. Visualízalo durante unos instantes hasta que empieces a sentir compasión, entonces redirecciónala hacia tu niño interior.

 

Recupera tu energía maternal

Hemos de sacar nuestro lado maternal. Sí, vosotros los chicos también. Tanto mujeres como hombres tenemos que desarrollar ese aspecto femenino para ser personas compasivas, completas y felices. Para que algo cambie, hemos de aceptarlo primero, acogerlo y apoyarlo como una buena madre, sin críticas ni reproches.

Así el hijo interior se siente amado tal y cómo es, y es entonces cuando se siente fuerte para enfrentarse a sus miedos y cambiar lo que le ha estado haciendo tanto daño.

La compasión es el principio del cambio:  Nada puede cambiar hasta que lo aceptamos. Ni en nosotros mismos ni en los otros.

 Hasta aquí llega el post de hoy, en la próxima entrega veremos con más detalle como protegernos del dolor ajeno y cuando nos sentimos atacados.

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Nos vemos en la siguiente entrega. ¡Hasta muy pronto!

¡Un gran abrazo!

Raquel

 

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